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Título:
Consecuencias de un indulto
Fecha de publicación:
1880
Producción:
1880
Idioma:
español
Nota de edición:
Digitalización realizada por la Biblioteca Virtual del Banco de la República (Colombia)
Autor:
Chavez, Vicente
Materia:
Generalidades; Generalidades / Colecciones generales; Ciencias sociales / Problemas y servicios sociales - asociaciones
Nota general:
Colombia
Nota general:
Dominio público
Nota general:
4 5.1: 03::+ . {l/-/1e6 (;9 CONSEOUENCIAS DE UN INDULTO. 'Pv-:O . Con este tHul? Lr; cir cul ad.o un inm~llld o pasqu ín , dign a produccion de almas degr adad as qu e no se go zau sino en l? asqu ero ~o I rum : ese h~elo desti la got a a gota el ven eno que corroe sus entrañas, sin deja r emplea ­dos, particulurcs m clases sobre qmen es no derrame n ese negro humor de la env idia i de la venganza que se revelan en cada lin ea, en cada palabra; i esto basta para dejarnos fuera del alcance de sus ti ros porque a pri­mera vi sta se descubre, que no pudiéndo reconciliarse con la sociedad ni colocarse al ni vel de los hombres de d igni.dad i de honor, se esfu er zan en ar ra strarlos al cieno en que ha bitan, e imprimir en sus fr entes el sello qu e los distingu e, Todo el pnsqu in , desde el titule, es un surcido de falsedades i calumnias. Nunca hemos sido ind ultados por he ~h.o alg uno, porque siempre hemos estado en el carri l dcl honor. Cooperamos decididamente para que la 4~ Division llenase la nob le mision con qnc vino a este ) l unicipio, pr esa in erme de lobos feroces i rapaccs, por más de dos a ños ; i lo decimos con satisfacc ion, merecimos de tal man era la confianza de los J efes, qu e quedá ­mos encarg ados de iunntoner el órden i llevar a su t érmino aq uella obra de redencion; i por supues to, nunca p od ia rnos proceder a contentamiento ce los confiscadores de la pro picdnd, que espiaban la ocasi ón de arrebatarla . nuevo i manteners e señores de lo ajeno, sosteniendo. pO I" med io del te rror, la situac ion 111:13 violenta e ig no­min iosa qne se viera jmn.is Conocidos son en todos los úngulos del Cont inen te i aun más allá de los mares los escánda los de aquella época de lágr ima i ¡mldon. Los detcntadores concibieron el plau de volver a im plantar su sistema i llevar al cabo sus miras sob re los bienes que lrabinu arrchntndo a los propieta rios, nl regres o de aque lla fuerz a; i 'la ra hia que devora ba sus ontrnñas contra los nobles j efes i oficia les de ella, reven tó contra nosotr os ,[ue, lca los ejecutore s del l' l'og l'ama del Gobierno, éramos un obstáculo a su insaciable codicia i brutal ve nganza . Todos saben 19 qne ocurrió en setiem br e de l S7!) ; i sometidos nosotros a la fuerza; nad ie i¡;n'",a el r uin i bárbaro procedim ien to de qLlO fu i.-, IUOS victirnas : i como la autoridad estaba en sus manos, se .fOljaroll sumarios al g usto de los (ille cspernhnn el pr ovech o de ellos. Si los j uicios se hubie ran su rt ido en este lugar i ai de nosot ros ! hab ríamos perecido al gol­pe aleve de la peinilla de la Culebra ! Pero ra dicados en la ilu stre cnpitnl de: Estado , fueron examinad as las dilij cncias por j ueces probos, hono r.ibles, capaces, superiores" toda influencia i csnaños a todo interes, i no pudo constuua rs e el crimen, que se h aliia premeditado , Uua nL10 se procede u la avcr iguacion de los hechos que pa recen o son puni bles on cumplimiento de un de ber i por amor a la justi cia u ódio al crimen, su r esultado nunca inq uieta a los promotores ni a los que en ella intcrviencn : la rabia no se ap odera sino 'de esas almas rui nes que obran por cálculo i sufren un engallO. Por eso, (Ji SOIllOI:.i nosotros el objet ivo de sus tiros, no se ca­capan. j ueces, Majistrad os ni funciona rios de cualqu iera clase i jerarq uía ; por eso, aquel furo r implacable con­t ra todo cl '1ue de ulgu u moclo ha contrariado sus miras do lat rociuio : por eso, cualquiera que sea el fin apa­rente de sus publicaciones. no se olv ida n de los j efes i oficia les de la 4~ Divisi ón, de los Maj ietrndos del Tribu­nal Super ior i de los miembros más liouorables de las administracio nes r ayan i Hur tado, Nuestr os humild es nombres alternan en ellas eon los de aq ucllcs ilustre s ciudad a nos. &Qué mejor defen sa, qué ma.ror honor] Los h echo s del 29 del p róximo paRl1.'1o tuvieron lugar de la manera sig uiente. Esta ndo en la plaza un o de los infrn scri tos (I barru) fu é insul tado i atacado 1,or la conoc ida pandilla de mallrochorcs de , este lugnr, azu­zuda por el Alcalde Agust ín Ra miros, CJ ue despu és se ha couvovtido en el celoso funcionario de instrucci ón del sumario que be nos forj a, ¡Ese es el celo que desean i elojian siem pre los aut ores del pasquin i todo j en io pr o­t ervo ! En ese estado, el 2? Jefe del Bata1I0n 20 de linea, no teniendo otro medio de sa lvarlo, lo llevó a la gr u­pa de su caballo a la casa en <¡ ue aq uel ha bita, la que fué inmediatamente atacada por los agresor es, que fre ­nétic os lanzaban nubes de p iedra sobre pue r tas, balcones i venta nas ; i se hnln-ian comet ido a troces crfrn enes, si no vi una part ida. ve terana, arroja n los ma lhecu or es i hace la g uar dia en dicha casa : retir ada mas ta rde, recibimos anuncio de q ue podia se r invadida, i resolv imos r etira ru os a otra parte : fuim os a la tienda del seño r Mat tns Moreno, en donde nos encontró el señ or J efe municipal Iragorri, seguido de la pan dill a a poca distancia, e invi tó a I barr a que fuese a la casa de dicho soíior ; por'iue corria riesgo de ser as csina do : segu imos con él, i a poco fuimos t omado s i eondueidos a la pri si ón. Qu é signi1ican estos hechos, a nadie se ha escapado . Han trascurrido muchos di as sin que sepa mos lo qne pasa, porCJue se forj a ei sumario entre las tinieblas del mist erio, sin pe ne tra r nin gu ua mirada imparcia l, siendo act ores la pandilla i su jefe. No hemos tenido 0­ca sion de est ar siquiera en el lug ar dond e dic en que ha sido herido l\leda rdo Santncruz, i esa herida a qu e se ha dado ala rmantes dimension es es tal que mas pa rece una miserable farsa, pues tampoco dejun entrar sino II los d e su confian za. Ojal á estuvi era el sumario en manos de u n hombre de honor: oja lá se p ra cticaran siquiera esas dilij cn cias sin las r eser vas i cautelas con que -se prepara el crlm en ; ap esar de lo cual nos p romet emos sin­cerar nu estra conducta, qne form a contraste con la del titul ado funcionario de instruce ion, de qu e nos ocuparé­mos en otra. ocas iono Se han prod ig ado estudiados encom ios a los j efes i oficiales del Ih tallon :1° de llnca : a su t estim onio apeo, lam os, seguros d« no se r desme ntidos. Por lo dema s, pu eda quo ve nga el desengaño qu e tarde o temprano su - • fre n los vil es adu ladores. • Ojalá fuera cierto ú nicamente lo que dijo el mismo Ramír ez el 20 de julio, qu e en los trastornos se ele ­va la basu ra! E lla voh-er1Í a eae r sin sat ur ar la atmósfera de miásmas 11Iefltieos. Con fr ecuen cia se levanta la peor inmundi eia, dej ándo. pa rtíeula s qu e en venenan. 1 no se ent ienda qu e llamam os elevaeion una alcald ía, qU0 suelen solieita r' los hombres ruin es, qu e ej er ce eualqnier hij o de vecin o i para la cual se eseoje por lo r egn­lar un peno de pr esn, un capitnn de enleb ra, por ejemplo. Este alcalde ,no ~ la podido olvidarse como i po ..qn é .alió de. la inmunda eoy acha en que vió la luz pa ra ir de r eempl azo al eJér cIto . Nosotros se lo r ecordarémos con lo mas que con venga . Los pa squineros no sólo han ocultado los nombres, sino tombien la imprent a en que se ¡la elavorado el pasqu ín, lo que dá Ja clav e para juzgar de su r esponsabilidad moral. En materi~ de desah o~o s, !mproperios. i calumnia s, todos, más o ménos , están en el mismo te rreno: esta mos en la are na 1 tenemos la lIltenclOn de csgt'L~ mil" nu estras armas con franqueza. P asto, 12 de agosts de 1880. PA8TORIBARRA. -VICENTE .~ AVEZ. ,L
Nota general:
Con este título ha circulado un inmundo pasquín , digna produccion de almas degradadas que no se gozan sino en lo asqueroso i ruin: ese libelo destila gota a gota el veneno que corroe sus entrañas, sin dejar emplea dos, particulares ni clases sobre quienes no derramen ese negro humor de la envidia i de la venganza que se revelan en cada linea, en cada palabra; i esto basta para dejarnos fuera del alcance de sus tiros porque a primera vista se descubre, que no pudiéndo reconciliarse con la sociedad ni colocarse al nivel de los hombres de dignidad i de honor, se esfuerzan en arrastrarlos al cieno en que habitan, e imprimir en sus frentes el sello que los distingue.
Nota general:
Pandillas; Indulto; Delitos contra la persona; Crítica e interpretación; Volantes
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