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Título:
T. C. de Mosquera: gobernador constitucional del estado soberano del Cauca, presidente provisorio de los Estados Unidos de Colombia i supremo director de la guerra a los colombianos
Fecha de publicación:
1862
Producción:
Bogotá: Imprenta de la Nación, 1862
Idioma:
español
Nota de edición:
Digitalización realizada por la Biblioteca Virtual del Banco de la República (Colombia)
Autor:
Mosquera, Tomás Cipriano de, 1798-1878
Materia:
Generalidades; Generalidades / Colecciones generales; Geografía e Historia; Geografía e Historia / Historia general de América del Sur
Nota general:
Colombia
Nota general:
Dominio público
Nota general:
, , GOBERN!D~R ~~N~TITU~I~Nl1 DEt E~T!DO ~~BER!NI DE1 ~lU~l, PRESIDENTE PROVISORIO DE LOS ¡ESTADOS UNIDOS DE COLOIIBIA 1 SUPREMO DIREUTOR' DE LA GUERRA · A LOS OOLOH:aIA1~OS. Despues de la derrota que el Ejército de Leonardo Canal sufrió en el Norte, no se atrevió a medir las fuerzas que le que­daban con el tercer Ejército nacional,'i quiso arrostrar, mas b~en, 'un combate en Boyacá. En Susacon, el digno Presidente de este Estado v6l1ció a los Tenientes de Canal reunidos ya con los sal­teadorea que saqueaban el norte de Boyacá, retirándose los pró­fugos a Santander a engrosar las filas de los q ue robaban i deso­laban las inermes poblaciones. Desde esta Capital Ignacio Gu­tiérrez, suponiéndose, como Secretario de mayor edad, el Repre­sentante de la lejitimidad conservadora, formó el plan de incen­diar de nuevo el pais i para realizarlo, se entendió con Canal, Arboleda i Jiraldo, i se revolucionaron contra el Gobierno Re­presentante del gr.\tn partido nacional, republicano i defensor de la libertad i del derecho, Una gran parte de los vencidos i perdonados, despues que dieron su palabra de honor reconociendo el Gobier110 de los Es­tados Unidos, se volvieron a comprometer con los ladrones de Guasca i con el mismo Canal para conspirar de nuevo contra la libertad. I ~a juventud libera] i una corta guarnicion rechazaron el 4: de febrero, en la Capital, a los salteadores de Guasca, quienes saquearon una parte de la ciudad. Conocedor yo del plan i de que estos malhechores se reunian bajo la influencia de curas co­rrompidos que exaltan el fanatismo de masas ignorantes, creí ne­cesario ponerme en campaña i obrar en combinacion con los Je­nerales en Jefe del segundo i tercer Ejércitos. Las bandas de los guerrilleros llegar,on a organizarse en mímero de mil catorce hombres; mas, perseguidos en los páramos, siguieron, disminui­dos a solo trescientos cuarenta hombres, hácia el Norte en bus­ca de Canal, que huia acompañado de los asesinos del Cocui i de otros lugares de los Estados de Santander i Boyacá. El J en eral Acosta, que ocupaba la frontera de Boyacá, debia ser atacado por las fuerza..<; reunidas de Canal, i sabiéndose que los conservadores lo llamaban por considerar débil el segundo Ejército, diósele órden para que se replegase hasta donde eneon­trara la 2.a Division del 2.° Ejército que, bajo mi direccion, con­ducia el Jeneral en Jefe. Esta combinacion fué fielmente ejecu­tada. Dos mil quinientos hombres del tercer Ejército perseguían entre tanto a Canal que babia reunido dos mil cuatrocientos. El 20 de febrero supe que aquel caudillo se movia por la izquier~ da del rio Boyacá, hácia Ventaquemada, i mandé perse$uirlo cQn las fuerzas del 2.° Ejército que se componian de las DIvisio­nes, Segunda Colombia i Gutiérrez, i en las altl!ras de Boyacá fué alcan~ado. La vanguardia; compuesta de 1013 Batallones número 13 de Popayan i Union de la Division Colombia, atacó una Di­vision enemiga, a la que derrotó completamente. En su persecucion encontraron nuestros Batallones a mas de mil quinientos hom­bres que los rechazaron, perdiendo nosotros algunos Jefes i Ofi­ciales, entre muertos i prisioneros; pero el centro del Ejército, com­puesto de los Batallones Tequendama., Zúñiga i Olarte, restable­ció el combate i arrolló al enemigo hasta los bosques de la mon­taña, matándole bastante jente i tomándole algunos prisioneros. Este triunfo no fué comp}eto, porque la oscuridad de la noche salvó al enemigo. El segundo Ejército quedó dueño del campo de batalla, de donde desalojó al Ejército de Canal. Por la maña- , na, el enemigo no tenia mas de mil seiscientos hombres de los dos mil cuatrocientos con que habia entl'ado en combate. Creí , conveniente no apurarlo, porque entónces se volveria para el I Norte, e interesaba, por el contrario, que siguiese sobre la Capi-tal, de donde le llamaban para que, unido a las guerrillas de Guasca i N emocon, emprendiese el asalto de elltt. Esta operacion era la que convenia para poderle dar un golpe seguro, reuniéndo­' e ántes el segundo Ejército al tercero, fuertes de 5,000 hombres. ( órdenes a la Capital para que se sostuviese, i contando, como 'ataba, con mil seiscientos hombres entre Bógotá, Facatativá í Zipaquirá, dispuse que se concentra~en las fuerzas. El Goberna­dor Briceño dió cumplimiento a mis órden€)s de un modo mui satisfactorio, i lo mismo el J en eral, Comandante jeneral de arti­llería, que tenia su Cuartel jeneral en Facatativá. El caudillo de los revolucionarios recibió en Tocancipá esci· taciones de la Capital para que marchase rápidamente sobre ella, lo que verificó, i sin esperar a los Guascas ni a la caba­llería que habia sido cortada el 20 en Boyacá, emprendió el 25 el ataque sobre el cuartel de San Agustin. El Consejo de Gobier­no encargó de la defensa al J eneral Barriga, i esta defensa se hizo tan heróicamente como es sublime la causa que sostenemos. Canal, considerando débil la parte del convento unida a la Igle­sia de San Agustin, mandó incendiar la Capilla de J esus i la casa contigua. La defensa fué bien dirijida: se combatia i se apagaba el incendio al mismo tiempo. Los fementidos defensores de la Relijion no respetaron el templo consagrado al culto de In. DiviniJad, probando de este modo lo que son ....... . Los Ejércitos segundo i tercero salieron de Tunja el 23 i el 26 llegaron al puente del Comun. El enemigo, al saberlo, hizo una intimaéÍon a los defensores de la causa nacional, habiendo lo­grado préviamente que 'los conservadores i los liberales pusilá­nimes de la ciudad se empeñaran con los defensores de la liber­tad i del derecho, aconsejándoles una capitulacion; pero esos de­fensores, como hombres que han jurado ser lW1'e8 o mo'!'Í1', re­chazaron toda proposicion. i aguardaron el Ejército en virtud de lo prometido. El 27 a las tres de la mañana huyó Canal de la Capital hicia Facatativá, despues de haber sufrido grandes pérdidas entre muertos i heridos. En el Roble i Usaquen estaban ya los dos Ejércitos, cuando recibí el parte de la fuga de Canal. Desde allí ordené un movi­miento de flanco en persecucion de los enemigos, i vine a esta ciudad con el objeto de disponer lo conveniente para la conclu­sion de esta campaña de veinte i ocho dias. El tercer Ejército ha venido desde la línea de Venezuela dejando cubiertos varios puntos importantes. El Gobernador de Santander habrá vuelto a ocupar la Capital de su :Estado, con cuyo objeto regresó de Tunja; i el de Boyacá queda encargado de reorganizar todos los ramos de la administracion que pasajeramente habian puesto en desarreglo las operaciones militares. Hoi los enemigos se concentran a un mismo punto, al OceÍ­dente, i allí será terminada la revolucion obrando los Ejércitos 1,° 2.° i 3,° bajo mi inmediata direcciono OolornlJianos! La cuestión está resuelta moral i estratéjica­mente. Mui pronto vereis terminada esta guerra tenaz i de bar­barie con que el partido conservador arruina la Nacion, i dare­mos principio a grandes combinaciones políticas que engrande­cerán la Patria de los hombres libres! Os he dado cuenta de los sucesos importantes que se han veri" ficado, porque tal considero que es el deber del Majistrado de un Pueblo Soberano, de quien soi, no el jefe sino el mandatario. Con~ tad con mi absoluta comagracion i con que todo soi de la Patria. Oiudadanos! La Divina Providencia que rije los destinos del Universo proteje nuestra santa causa. En julio vencimos a los que se llamaban representantes de la lejitimidad. Hoi hemos herido de muerte a los que en su derrota invocaron la relijion que no profesan, porque los principios del Hombre-Dios no , aconsejan el robo i la matanza, ,i el partido conservador no so­lamente aconseja, sino que ejecuta los crímenes mas infames. Si están enorgullecidos por la clemencia con que fuer<»n trata­dos, que teman el castigo de su delito si no se rinden al querer del Pueblo. Cuartel jeneral en Bogotá, a 28 de febTero de 1862. TOMAS C. DE MOSQUERA. 130GOTA.-IMPRENTA DE LA NACION.-ARo DE 1862.
Nota general:
Conflicto armado; Discursos; Guerrillas; Historia militar
Nota general:
Discurso del desarrollo de la guerra civil en Colombia. Se hace referencia a la persecución de las fuerzas del general Canal y del resto de fuerzas insurrectas al estado colombiano.
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