Apelación a la razón
Manifestación
- Autores
-
- Autor: Anónimo
- Identificador
- 862560
- Fecha de publicación
- 1838
- Lugar de producción
- 1838
- Idioma
- español
- Nota de edición
- Digitalización realizada por la Biblioteca Virtual del Banco de la República (Colombia)
- Materias
-
- Generalidades; Generalidades / Colecciones generales; Ciencias sociales / Derecho
- Notas
-
- Colombia
- Dominio público
- Las acusaciones i persecucion del jeneral Padílla es uno de los acontecimientos que prueba sin contradiccion, que las actuales circunstancias deben considerarse como las mas estraordinarias que puede presentar la historia de las repúblicas de la América meridional, particularmente la de Colombia.
- El hombre sábio i el heroe tienen derechos sohre las alm.s
honradas que no pertenecen al comun de Jos hombres,
L.-\.s acusaciones i persecucion del jeneral Padílla es uno de los aconte'
cimientos que prueba sin contradiccion, que las actuales circunstancias deben
considerarse como las mas estraordinarias que puede presentar la
·historia de las repúblicas de la América meridional, particularmente la de
Colombia. 'Podriamos llegar hasta intentar conyertirnos en misántropos,
considerando la estrema diferencia que hai entre el caso i las circunstancias
en que se hallaron los jcnerales Paez i Padilla i el tratamiento tan
desigual, por no uecir diamet¡'almente opuesto, que se les ha dado.
Si examinamos con escrupulosa imparcialidad la biografia del jene-ral
Padilla, la razon oríjen de todas las leyes i combinaciones humanas,:
. nos fuerza irresistiblemente á reCOLlocer. en él uno de aqtlcllos fenómenos
pl'odijiosos de la naturaleza que la. Jivinidad saca á yeees de los tesoros de
su providencia, para la fel.icídau de la especie humana. En efecto, el
Í-eneral Pauilla, de un oríjen humilde, llega á ser el vencedor de Cartajena,
cu,ya rendicion dió principio á la existeacia política de Colombia, con-
solidada despues clOa. la toma de Mara€aibo. En Roma, en donde las "irtudes
eran menos dudosas que en nuestros mas; Escipion el africano confundió
á los que lo acusaban didendo: "Homanos, subamos al capitolio para dar
gracias á los dioses, porque en un día como este salvé yo á Roma." Pero,
otros tiempos, otr.as costumbres. El jeneral Padilla es acusado de faccioso
i se le persigue rigorosament-c como á tal: el debe parecel' ante el tribu.
nal ter.rible, pero imparcial de la opinion pública, i responder dignamente
ante los jueces designaq'os pa.ra conocer formalmente de su causa, Como
]a convencíon francesa no impidió la defeljlsa d.e Luis XVI, ni Napo[eon la
. del jeneral Moreau; :esperanuo que el jcneral Padilla satisfará á las pre,
guntas deslls jueces, nos atrc~'emos á s~m€ter ,a~te el Arcópago de sus
,colltempodmeos algunas l'cflexlOTles-soLl'c su acusaClon,
"Referiré ;Í US,," dice el corone-l Montes eH su comullicacion al
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secl'c b rio ¡cneea], '1< "los acolltecimieI1tos escand.?10sos que han oCurrido
en Ca rt~ jen ;¡, des pues del 29 del pasado, por la noche, i los moti,
'os que Ille han obligaJo á una conduct.a siempre deferente, siempre toler;
mte en medio de las turbulencias que á cada paso comprometian mi aul(
J ridad . Parece que la intriga que los enemigos ocultos de la Hcpublica
prOCU\·3 11 Jerramar por todas partes desdeel año de 1826, i (jue en enero
tlel pasaJo inSlllTeccionó la tercera diyision auxiliar de Lima, uebia venir
,í luruar la paz del Magdalena, i que personas caractel iza das como
105 primeros patriotas por sus senicios en la conquis ta de la liberl a-d se
cOIl&tilu yesen en sus m:lS hipócritas ajentes."
E l cOI"Oncl Montes no es exacto en sus aplicaciones i consec uencias;
' pues que es .público i notorio que el jeneral Padilla jamas ha pertenecido
Hi-podiu\) per~enecer á los · enemigos ocultos de la República que en consecuencia
de la descarada · rebe·líon de Valencia, provocaron actas subversiyas
en Cartajena. Si, suponemos que el jenPral Padilla fuese realmente
un meteoro igne(', un conjunto de materias combustibles, un volean ó el
· atmacen <.le pólvora de la pretendida intriga que se figura el coronel
:t'lontes, cierto es que la prudencia mandaba imperiosamente á es te i que sus
deberes le prescribian la mas estricta i circunspecta atencion, para no (' 5-
poner la ciu<.lad de Cartajcna á la 0splosíon é ínflamation de estos eleln!:
ntos <.lestructores, i ,la representac·ion intempesti,'a · que por sus órue-
1-1CS se, ha,llía propuesto á los militares, amenázando á la gl'an convencÍon
· el'a neee<;ariamente la chispa electrica ó la meeha de esta e~p'¡osion ó
inflamacion. .
La representacion de los militares á la gran com'eneion era tarito
mas irrac.ianal, intempcstin i provocadora, cuanto que ademas de las espresiones
poco meJiJ.as de que se servia, habia en este congreso soterano
lI1uchos jenera!cs, coronelesete, que forman un contIDjente infinita,
mente mayor del que podria caber al número de to4"os)os militares,
· guardando · proporcian con la m
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